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Will Travers (James Badge Dale), el protagonista de Rubicon, es un agente secreto. No es James Bond, no es Jack Bauer, tampoco es Maxwell Smart. Imposible ver a Will seduciendo a bellas mujeres, pilotenado helicópteros, diparando una Beretta 950 o intercambiando mensajes con su jefe en el cono del silencio. una serie de ficción pero en algunos aspectos refleja el mundo en el que vivimos”, explica el propio James Badge Dale (que también tuvo una labor destacada en The Pacific), en una conversación telefónica con El País, que casualmente aparece en la edición de hoy.

Will es un empleado a sueldo, un funcionario gris y aburrido, un burócrata taciturno que pese a ser joven ya peina canas.

Está cansado, pobre Will. Le pasaron cosas feas en la vida. No tiene demasiados incentivos para seguir adelante, salvo su enorme capacidad para descifrar códigos rebuscadisimos, ocultos en los lugares más insólitos.

Hasta que algo sucede lo vimos en el piloto , y entonces Will despierta del letargo para entrar en acción. Gradualmente su vida de empleado gris comienza a cambiar de color, y un buen día, como quien no quiere la cosa, en sus manos aparece un revólver.

Hay una escena buenísima en el último episodio de Rubicon, que voy a contar por arriba (tápense los oídos, si quieren, pero les juro que no es para tanto).

Will acaba de sorprender a un hombre que lo viene siguiendo en la calle, entre las sombras. Empua el revólver contra el desconocido, que se sabe indefenso.

Tienes idea de lo que hago para vivir? le pregunta, nervioso y enojado . Tengo acceso a todas las bases de datos que existen del gobierno. Dame el número de la cola de una avión a propulsión que acaba de aterrizar en Bielorrusia, y en un par de horas te diré quien iba a bordo, donde están ahora y todo lo que ha comido la semana pasada.

Dice eso, revólver en mano, pero no dispara. Lo que hace es algo mucho mejor: gatilla la cámara de fotos de su teléfono móvil frente al rostro del acechador, y después se va, cauteloso. Eso le basta para comenzar a saber quién está detrás de sus pasos. Porque en el mundo burocrático de Will, la información que proporciona un rostro puede ser más letal que un disparo.

Conclusión: hasta el momento, en la burocrática, gris, pausada, silenciosa y sobre todo realista Rubicon, la máxima de Chéjov sigue sin cumplirse.

Y este detalle, entre muchos otros, es lo que hace que Rubicon sea una historia de espías distinta a las demás.

Hay que ver Rubicon. Se está poniendo cada vez mejor.

Te entiendo perfectamente: te has visto obligado a escribir un artículo sin ganas y te ha salido una chufa. Es comprensible. Te has acostado a las milymonas, después de haberte pasado la noche intentando ligar con las universitarias de Erasmus que andan buscando piso para compartir. Esta maana te ha llamado El Gordo a las 9,

Oye, Comotellames el cabrón no ha tenido ni la decencia de aprenderse tu nombre que me han llamado de El País, que hoy sale una entrevista a un Donnadie que protagoniza nosequécoo de serie, yo ni idea, pero el caso es que la ha comprado Digital Plus y hay que darle cancha, escríbeme un artículo de 500 palabras.

No te lo podías creer. “Si será joputa! Que lo escriba él! Que he dormido dos horas!” Pero necesitas la pasta para poder seguir poniéndote fino los jueves universitarios, así que has cogido el manual del periodista caradura y has empezado a seguir los puntos uno a uno:

1)”Empezar por una cita pedante”;

2) “Fusilar algo que haya escrito alguien antes”;

3) “Contar banalidades sin interés (por ejemplo, lo que pasa en el primer capítulo de la serie)”;

y 4) “Enlazar el final del artículo con la cita del inicio, aunque sea con calzador”.

a) Si citas algo, cítalo bien, coo, que estamos en el 2010 y en dos clicks de ratón encuentras cualquier cosa en la red! (Es decir, la cita de Cejov habla de una pistola, no de un revólver; y más importante, lo que dice no es que si aparece una pistola se usará más adelante, lo que dice (dirigiéndose a quien quiera escribir un relato) es que no metas una pistola en

una escena si no piensas usarla).

b) Repasa lo que has escrito, por lo menos una vez, para corregir las faltas de ortografía, sintaxis, gramaticales, etc, que si no canta mucho que lo has hecho con desgana, a la fuerza, sin motivación. (Esos “no la encuentro para citarla textual”, “el arma disparará”, “pilotenado helicópteros”, etc).

Pues eso, Hernán, que te lo tomes un poco más en serio.

La serie, en mi opinión, es bastante buena. El problema es la escasísima audiencia que hace en EEUU, que hace que peligre su continuación.

Otra cosa, ya he empezado el capítulo 10, el último, de The Pacific, y, aunque la serie me parece muy buena, no sé cómo pudieron nombrar por encima en el capítulo nueve que los estadounidenses había lanzado otra bomba sobre la isla principal de Japón, una capaz de destruir una ciudad entera (son palabras casi textuales)y dejarlo así. Vamos, que si le ponemos la serie a un chaval que no sepa nada sobre la Segunda Guerra Mundial, va a pensar que lo de las bombas atómicas fue un hecho casi sin trascendencia. (No es que crea que se le deba poner esta serie a un menor. Ni en las seis partes de Saw se ha visto tanta sangre y miembros amputados. En eso sí que hicieron una buena recontrución).

El protagonista no es un agente secreto. Es un analista de información. No entender este matiz revela que uno no está en disposición de llegar a entender nada. Igual es que la serie es mala o igual es que quien la mira y no percibe esta diferencia clave es un zoquete.

El protagonista no es un burocrata, trabaja precisamente en una organización insipida, una especie de think tank, a medio camino entre lo público y lo privado

La presencia del revolver en la serie tiene una importancia extraordinariamente menor de lo que da a entender este post.14, si eso quiere decir que has logrado leer entero el 5, de una tacada y sin dormirte, no sé si felicitarte por la proeza o compadecerte por el masoquismo.
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