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ugg madrid El síndrome del dependiente de Ortega y Gasset

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No lo digo yo, Dios me libre. Lo dicen mis amigos extranjeros, que han pasado por la capital espa en los meses. Los que se han recreado en un poco de por la calle del lujo, me han comentado que se han sentido ignorados, ninguneados, a veces hasta ofendidos. Prefieren comprar en Par dicen, lo que ya es el colmo.

Antes los dependientes franceses eran famosos por a los turistas, pero hoy los espa parecen tener la misma mala fama. Recuerdo una leyenda urbana que circulaba entre las se bien del barrio de Salamanca de Madrid. Contaban que una se adinerada y conocida hab acudido a una boutique de Lista (como se llamaba antes la calle) en ch y deportivas. La dependienta que se acerc a ella no la reconoci por el atuendo tan que llevaba, y se neg a ense ninguno de los art por los cuales preguntaba,
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con esa forma altiva que tan bien se le daba a la dependienta que no quiso atender a Julia Roberts en Woman ( tenemos agotado

La clienta se quej al director de la tienda y todos los dependientes de la calle aprendieron del error. a todas las clientas con bambas, porque pueden ser una Koplowitz sin maquillar Era como la moraleja de una f de La Fontaine, en versi No por llevar bambas quer decir que tu tarjeta no fuera platino.

En parte, las gracias se las tenemos que dar 1) a los dise de lujo que han apostada por la ropa desenfadada y 2) a los deportistas de que compran en las tiendas de lujo. Ahora puedes entrar con botas Ugg, con zapatillas Nike, con flops o con un ch de cachemir de Loro Piana, y nadie te mira mal.

FOTO: David Beckham con bolsas de Guti saliendo de una tienda de la de oro madrile Feliciano L y Sergio Ramos de paseo.

Pero el problema ahora es otro y los culpables son los mismos que nos libraron del primero. De tanto entrar en las tiendas y tratar con los dependientes de t a t algunos dependientes se creen amigos de las o peor a a secas, y pasan de los clientes As mis amigos extranjeros siguen sinti ninguneados, y sus visa platino tambi de esta forma no hay quien salga de la crisis.
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