Publicado el

looks con botas ugg Las mejores escopetas del mundo se hacen en Eibar

precio de las ugg Las mejores escopetas del mundo se hacen en Eibar

“En mayo de 2004 se van a casar el príncipe Federico de Dinamarca y la princesa Mary. Para celebrar el enlace queremos encargarles una colección de 20 escopetas que llamaremos ‘Royal Wedding’ (boda real). Deseamos que seleccionen unas maderas de la máxima calidad. Queen Margaret Prince Henri’, otro sobre los caones que ponga ‘Modelo Royal Wedding 2004’, con una corona real del príncipe, y un tercero que indique ‘Edición limitada del 1 al 20’. Las números 1 y 2 son para regalar al príncipe y, la número 3, para la princesa. Las restantes 17 serán vendidas entre nuestros clientes”. El encargo, vía e mail, lo recibe Manuel Santos, gerente y director de exportación de la fábrica de escopetas Arrieta. Quien lo envía es la armería de lujo de Copenhague Guns En ese momento, se desencadena un proceso que siempre es igual en la elaboración artesanal de un arma de lujo.

“En mayo de 2004 se van a casar el príncipe Federico de Dinamarca y la princesa Mary. Para celebrar el enlace queremos encargarles una colección de 20 escopetas que llamaremos ‘Royal Wedding’ (boda real). Deseamos que seleccionen unas maderas de la máxima calidad. Queen Margaret Prince Henri’, otro sobre los caones que ponga ‘Modelo Royal Wedding 2004’, con una corona real del príncipe, y un tercero que indique ‘Edición limitada del 1 al 20’. Las números 1 y 2 son para regalar al príncipe y, la número 3, para la princesa. Las restantes 17 serán vendidas entre nuestros clientes”. El encargo, vía e mail, lo recibe Manuel Santos, gerente y director de exportación de la fábrica de escopetas Arrieta. Quien lo envía es la armería de lujo de Copenhague Guns En ese momento, se desencadena un proceso que siempre es igual en la elaboración artesanal de un arma de lujo.

En el pequeo taller de Elgoibar, localidad vecina de la más afamada Eibar (ambas se encuentran en el eje Bilbao San Sebastián), se empieza a cocinar el encargo. Cada unidad va a costar unos 6.000 euros, y no parece que haya problema en que esas tres primeras estén listas para cuando se celebre el enlace, en mayo. Para el resto tendrán que esperar, porque los tiempos de entrega oscilan entre 10 y 18 meses, aquí y en el resto de talleres de esta cuenca armera que hoy sólo cuenta con 400 familias dedicadas a la fabricación de pistolas, escopetas y rifles, cuando antao hubo más de 1.000.

Juan Carlos Arrieta, que desciende del fundador de esta casa constituida en 1916, muestra el taller, donde trabajó su abuelo. A un lado, una veintena de operarios alineados a lo largo de los ventanales trabaja en las diferentes piezas, la mayoría lima en mano. Al otro, y separados por el almacén donde guardan los caones y otras piezas de fundición, así como los valiosos tacos de madera para hacer las culatas, se encuentran Eduardo y Aitor Aramburu padre e hijo , que son los grabadores. “Cuando se les contrató pidieron estar separados del resto, deben de ser cosas de artistas. Para que se haga una idea, aquí hacemos escopetas desde 2.400 hasta 20.500 euros, y en ello, los dibujos grabados tienen mucho que ver, es lo que más encarece el producto”, explica.

No parece, sin embargo, que con la maquinaria que se ve en el taller se puedan construir los caones, no hay un horno para fundir el acero, parece un taller de joyería. “No todo se fabrica aquí ni se hace aquí”, explica Arrieta. “Se trabaja ‘por operaciones’ o por partes. Nosotros hacemos lo más difícil, que es ajustar y encajar las diferentes piezas que fabrican los talleres auxiliares. Damos el acabado final a los mecanismos internos, así como el tratamiento de aceite a la madera, para que brille”. Y entonces, cuál es la diferencia entre una escopeta de batalla y una de lujo, aparte de que una cueste 600 euros y otra hasta 29.000? “Bueno, que en las de batalla se saltan muchos de los pasos para abaratar costes, los materiales son peores y no llevan grabados a mano”, comenta.

Allí mismo, junto a las pilas de madera y las estanterías repletas de tubos y piezas, reciben a los clientes. Alberto Alcocer es uno de los galácticos o magníficos que más se deja ver por los talleres. Tiene una gran colección que ha reunido haciendo encargos hasta de seis en seis, y es considerado un experto en la materia, entre otras razones, porque sabe distinguir las buenas maderas. Como dicen éstos y otros armeros, le gusta hacerse la escopeta “como si fuera un traje a medida”. Tan importante es esta cuestión, que garantizan que, como mínimo, “se mejora un 25% en efectividad con respecto a una escopeta que no se adecúe a su usuario”.

Como en una sastrería, los clientes eligen cada uno de los detalles del vestido. Es como una ceremonia que confirma que su escopeta va a ser única. Los que no se desplazan hasta el taller hacen el encargo a través de la prestigiosa armería madrilea Diana Viaji, donde es más frecuente oír hablar en inglés y en francés que en espaol, o en las que hay en diferentes puntos de Europa y Estados Unidos. Si Federico de Dinamarca acepta el regalo (su padre recibió encantado una pareja modelo 872 de un industrial danés, que pagó por ellas 25.000 euros), tendrá que pasar por el distribuidor Guns de Copenhague. El ceremonial comienza con una visita al taller y la exhibición de algunos modelos. A continuación, se eligen los tacos de madera de donde saldrán las culatas (a los americanos les encanta retratarse con ellos en la mano, junto al maestro armero). El culatero toma las medidas al cliente, ya sean del brazo, del dedo índice, del cuello., hasta completar unas ?5 referencias. Después, se eligen los grabados y, si el cliente desea algún dibujo especial, se interrumpe la tarea del grabador su hora de trabajo es la más cara del taller , quien recibe los encargos más peregrinos.

Desnudos y cantantes. Algunos de estos encargos, que ponen de manifiesto la personalidad de quien los hace, son el de Ernesto de Hannover, marido de la princesa Carolina de Mónaco, que mandó decorar su pareja de escopetas marca Grulla con la imagen de una mujer desnuda que retoza entre

leopardos y leones. O las tres escopetas de la marca Kemen es la de moda, y uno de sus modelos alcanza el precio más elevado, 28.800 euros que aparecen en catálogos de esta fábrica y que días después supimos a quién pertenecen, pues allí son discretos con su clientela. Lo peculiar de estas tres escopetas calibre 20 (es decir, un trío del 20) es que su duea, María Fernández Longoria, casada con el libanés comerciante de armas afincado en Espaa Abdul Rahman el Assir, están decoradas con retratos de Elvis Presley: la número ?, el cantante en los aos 40; la 2, en los 50 y la 3, en los 60, un poco más gordo. Como explica jocoso Pedro María Arreitunandia, autor de dichas filigranas, “hay encargos especiales, como el de un catalán que pidió una mujer desnuda y, cuando se la enseé, me dijo que le marcase más sus pelos más íntimos”.

Lo que más sorprende de estas cinco pequeas empresas artesanales es que el 70% de las 1.245 escopetas que producen al ao ( de ellas, 590 son de lujo) acaba en manos de extranjeros. De hecho, no hay un lugar en el mundo en el que uno no pueda encontrarse con cazadores que empleen escopetas espaolas: en los bosques de Rumanía, donde se practica la caza del urogallo, el jabalí y el oso; en el delta africano del Okawango, paraíso de las anátidas; en la pampa argentina de las famosas tiradas de tórtolas, en los ojeos de faisanes y grauses de Inglaterra y Escocia. Desde el general Schwarzkopf hasta George Bush padre, pasando por Rainiero de Mónaco, el Sultán de Brunei,
looks con botas ugg Las mejores escopetas del mundo se hacen en Eibar
el Emir de Qatar, el duque de Wellington, el ex presidente de México José López Portillo, el presidente de bolígrafos Bic Bruno Bich.; la jet internacional de la caza ha sucumbido a ellas.

La razón del éxito parece ser doble: por un lado, su excelente calidad y resistencia y, por otro, el precio, que es barato en relación a las escopetas inglesas del mismo estilo. Sí, barato. Porque los 6.000 9.000 euros que pueda costar una espaola de lujo, se multiplican por ocho y hasta por 10 en el caso de las inglesas Purdey, Holland y Boss (la primera pertenece al grupo Vendme y la segunda a los dueos del grupo Chanel), que siempre han sido y son la referencia en esta materia. “Hoy por hoy, somos el número uno mundial porque nos ha ayudado la escopeta inglesa. Las nuestras son estéticamente igual de bellas y aguantan más, y no dejan tirados a los cazadores”, asegura Manuel Santos. “Clientes americanos que cazan tórtolas en Argentina [hasta 1.000 disparos en una maana] no se atreven a usar sus escopetas inglesas por miedo a romperlas”, afirma.

Las técnicas de venta también han evolucionado, y han obligado a los artesanos a salir del taller, del pueblo. Algunos tienen acuerdos con algunos de los grandes organizadores de ojeos de perdiz, a los que dejan en depósito una serie de escopetas para que prueben los clientes. Si se prevé que en un grupo determinado puede haber voluntad de adquirir (“suelen gastar unos 6.000 euros en tres días de cacería”, comenta un fabricante), el propio maestro armero sale disparado desde el País Vasco a Ciudad Real, Toledo, Badajoz, Jerez.

Uno de los que más viaja es José Luis Usobiaga, de Grulla Armas. Casi todos los fines de semana de la temporada cinegética los pasa de finca en finca. Todos esos viajes le han servido, además, para conocer a los galácticos espaoles y extranjeros. La alegoría sexual de Ernesto de Hannover salió de su taller de Eibar. “Mira, hoy por hoy, que te sorprenda, ya no te sorprende nada porque cualquiera caza. Lo único que te sorprende es que un seor súper, súper ocupado te diga que le hagas un trío. Pero si este seor no tiene tiempo para cazar!”, dice. Unos no saben, pero otros te sorprenden porque son expertos”.

Transcurridos los más de 15 meses que se necesitan para construir el arma, se produce el gran día de la entrega. Usobiaga dice que hay magia en el encuentro, que se produce “un flechazo inmediato entre el tirador y su escopeta a medida, por la que ha estado esperando tanto tiempo”. El momento lo define de una forma muy gráfica Alberto Gárate, factótum de Pedro Arrizabalaga, una firma famosa por el sonido que hacen sus escopetas al cerrarse, que se compara con el de la puerta de un Rolls Royce: “Es un instante muy especial. Es como cuando un nio coge un juguete. Lo agarra, lo soba, se encara., no pueden reprimir su satisfacción. Algo que no puede suceder con las escopetas modernas, que son meras herramientas de trabajo, impersonales”.

Bajo ese flechazo al que se refiere han sucumbido otros famosos como “Amusátegui,

Alberto Alcocer [se llevó un quinteto del calibre ?2 y otro del calibre

20, ?0 escopetas!]. Ya no te sorprende nada”, insiste satisfecho este

empresario antes de pronunciar, entre dientes, otros tres nombres que a

cualquiera dejarían estupefacto: “Carlos Sainz, que tiene una pareja Royal

y luego se hizo una tercera., Alejandro Agag, que también se encargó una

pareja del mismo modelo y., Ah!, Jaime de Marichalar, que se hizo unasLo que ha supuesto una sorpresa increíble en un sector que desde los aos 80 ha estado en regresión, y a cuya crisis de ?983 han sobrevivido milagrosamente Arrieta, Arrizabalaga, Garbi y Grulla, ha sido la aparición, en ?989, de una nueva marca que comenzó haciendo escopetas de competición en menos de ?0 aos ha conseguido los títulos mundiales en casi todas las modalidades de tiro y hoy destina la mitad de su producción a la caza: Kemen, la preferida del Rey y del Príncipe Felipe.

Cuentan en los círculos cinegéticos que Don Juan Carlos se encontraba en un momento de crisis de tiro, que no conseguía buenos resultados tirando perdices con sus armas (se presume que Su Majestad tiene una colección maravillosa, no sólo por las que le han hecho a medida en Eibar los diferentes fabricantes, sino también por las colecciones heredadas de su abuelo, Alfonso XIII, un gran cazador). Fue entonces cuando se puso en manos de Patxi Garmendia, el principal productor de perdices de granja de nuestro país y copropietario de Kemen. ste le propuso fabricarle unas escopetas de caones superpuestos (uno encima del otro), como las que se emplean en competición, pero adaptadas al tiro de la perdiz. Cuando ni siquiera aquellas escopetas modelo Suprema (entre 26.800 y 28.800 euros) habían recibido su retoque final, el Rey las probó., con unos resultados excepcionales.

Eso sucedía hace sólo tres aos. Desde entonces, en esta empresa de Elgoibar se han volcado en aplicar la tecnología de la competición a unas armas que mantienen la estética exterior de las tradicionales de lujo. Los mecanismos internos sólo tienen un gatillo son diferentes a éstas, así como el interior o ánima del caón, que perforan de forma cónica para que los perdigones salgan con mayor facilidad y se reduzca el culatazo. Muy llamativo resulta también el software en tres dimensiones que han creado para hacer las culatas a medida, y la máquina que, conectada al ordenador, convierte, en poco más de media hora, un taco de madera en una perfecta empuadura. “Esto tiene la ventaja”, explica Iker Osa, técnico de la fábrica, “de que si a un tirador se le rompe [al propio Rey le sucedió, filtran en una armería madrilea] , no tiene que venir a hacerse una nueva porque tenemos sus medidas informatizadas y se la reponemos en un breve plazo de tiempo”.

El director de exportación de esta marca, Santiago Urain, 32 aos, insiste en que “las Kemen han triunfado en los ojeos porque no se desajustan por muchos tiros que se peguen. Nuestros modelos de caza tienen la misma resistencia que los de competición, a los que tiradores profesionales someten a 60.000 disparos al ao. Por eso damos una garantía mecánica de 10 aos”.

En Kemen no desean aprovecharse de la publicidad que pueda suponer contar con un cliente como Don Juan Carlos, y no dicen nada al respecto, pero en el mundillo de la caza todo se acaba sabiendo. Si el Rey usa cartuchos americanos con 30 gramos de perdigones y vaina Gordons (al parecer, reduce el culatazo), pues trasciende. Si estaba cazando en Ciudad Real “con unas extraas Kemen de titanio” cuando se comunicó el compromiso de boda de Don Felipe (alguien celebrará el enlace fabricando escopetas?). Si Elena Cue, la mujer de Alberto Cortina y campeona de tiro al plato usa una Kemen de competición, pues lo mismo. En ese orden de cotilleos y rumores cinegéticos, se comenta que el Príncipe Felipe ha estrenado unas paralelas modelo Imperial, que la Infanta Elena tiene unas superpuestas y que Jaime de Marichalar, antes de su desafortunada enfermedad, también dispuso de una pareja.

En estos negocios, queda comprobado, lo que vale es el nombre y los nombres que contribuyen a dar fama. De momento, estos cinco locos románticos que son Arrieta, Arrizabalaga, Garbi, Grulla y Kemen, gozan de buena salud. Ojalá que sus nombres no acaben en los libros de historia de Eibar,
looks con botas ugg Las mejores escopetas del mundo se hacen en Eibar
donde hay demasiados buenos armeros enterrados. Aunque sólo sea por seguir escuchando ese sonido de Rolls Royce que hacen las buenas escopetas vascas al cerrarse. Libro: “The Fine Shotguns of Spain” (Ed. Countrysport Press 2001), de Terry Wieland.