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Luis Alberto El Bolas Salazar Vega disparó y mató a Paco Stanley, comediante y conductor de Televisa, el 7 de junio de 1999 en el Periférico Sur de la Ciudad de México.

Feliciano o Rubén Quintero Madrid, El Rito, es el segundo hombre que participó en la ejecución.

El motivo: Paco Stanley estaba asociado al cártel sinaloense de los Carrillo Fuentes. Se convirtió en estorbo para los hermanos Arellano Félix, quienes tenían “dominada” la “plaza” en el Distrito Federal.

Esta versión coincide con la publicada por el diario Reforma de la Ciudad de México el 8 de junio de l999, citando fuentes de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) “en las que presuntamente Stanley aparece vinculado al ex capo Amado Carrillo Fuentes y el general J. Jesús Gutiérrez Rebollo”.

Por esas ligas ordenaron ejecutarlo. Los Arellano comisionaron a su jefe de pistoleros Arturo Villarreal Heredia, El Nalgón, quien organizó el asesinato escogiendo a Salazar Vega y a Feliciano o Rubén Quintero.

Uno de éstos fue levemente herido durante la escapatoria, según la versión policiaca, pero nunca se logró saber a quién pertenecían los rastros dejados en el puente peatonal, cuando al huir lograron cruzar el dicho puente del periférico para treparse a un Jetta que los esperaba en la otra vía. El conductor de ese vehículo solamente fue identificado como El Hitler, muy cercano al jefe de los pistoleros: Villarreal Heredia.

Luis Alberto El Bolas Salazar Vega escapó del penal La Mesa, ubicado en Tijuana, el miércoles 14 de abril de 2004, alrededor de las 10 de la maana. Un comando armado, integrado por hombres del Cártel Arellano Félix y Los Zetas, realizó los preparativos, terminando con una maniobra sorpresiva. Entonces Benjamín Arellano y Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, mantenían buena relación al estar en el penal de La Palma.

La policía no ha logrado detener a Salazar Vega desde ese 14 de abril de 2004. Con él escaparon Fausto Sánchez González, Jorge Ruvalcaba Verduzco, Luis Chávez García y Héctor Flores Esquivias, este último a quien competidores del narcotráfico ejecutarían más tarde.

Feliciano o Rubén Quintero Madrid, El Rito, también escapó de la misma penitenciaría el 30 de julio de 2003. Con seis procesados más por narcotráfico y secuestro desarmaron a dos custodios. Se apoderaron de sus rifles AR 15. Salieron tranquilamente por la puerta lateral del penal que desemboca en la Avenida Los Pollos. Tampoco han sido recapturados.

Un informante, que estuvo prisionero con ellos en Tijuana, reveló que en sus pláticas comentaron haber cometido el asesinato de Paco Stanley. Inclusive se burlaban que “ni siquiera se las olía” la Procuraduría General de la República.

Varias ocasiones explicó El Bolas, conscientemente, tomado o drogado, cómo realizaron la ejecución. Y fue constante presumir que les resultó fácil por la torpeza del guardaespaldas de Paco Stanley. Explicó que éste lo acompaó hasta su camioneta. Que le hizo al “abre puertas” y dejó estacionado su carro escolta varios metros atrás. Cuando dejó al cómico sentado con sus acompaantes y caminaba hacia su vehículo, se dio la oportunidad para llegar y ejecutar a Stanley.

Para el caso, El Bolas platicó, solamente en una ocasión,
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que tuvieron el tiempo necesario para seguir a Stanley y conocer la rutina de sus recorridos, para escoger el lugar más adecuado y ejecutarlo.

Vieron la maniobra del protector, acompaando al comediante al auto y regresando a su carro escolta. Fue cuando decidieron que allí era el momento preciso.

El Bolas nunca quiso reconocer quién de los dos pistoleros resultó herido. En algunas ocasiones dijo que solamente era puro escándalo de los periodistas.

Inclusive el informante comentó que a principios de 2004, Luis Alberto Salazar Vega anunció “entre cuates” que los Arellano “nada más no lo iban a dejar solo”, pero nunca explicó sobre su fuga.

El informante explicó que el día del asesinato, Luis Alberto Salazar Vega efectivamente tenía el bigote demasiado crecido. Aparte es calvo desde más joven.

Por eso fue confundido con El Cholo, un hombre que permaneció detenido acusado del asesinato y finalmente liberado al no poder fundamentar los cargos.

En tres ocasiones más, la misma versión fue cotejada con el informante en la búsqueda de confirmar sus anteriores referencias o encontrar contradicciones, pero siempre relató lo mismo. Detalló las fechas y hasta las frases que pronunciaron y se entrecomillaron en esta nota. Inclusive reconoció la fotografía de El Bolas. Se le mostraron con varias diferentes y lo identificó de inmediato.

Sólo quedó “en el aire” el nombre del tercer participante en la ejecución, a quien dijo que se le mencionó con el sobrenombre de El Hitler.

LA FUGA DE EL BOLAS. Alguien del grupo que se fugó con El Bolas recibió una pistola de un visitante. Aparte, lograron una copia de la llave de la pequea puerta de la cortina en la parte trasera de la penitenciaría, lugar que sólo se ocupaba para sacar la basura.

Pero tanto, El Bolas como otros, lograron ser asignados a la enfermería, donde pudieron estar cerca de la salida.

Esto fue gracias a que tuvieron, evidentemente, un acuerdo con el subdirector del penal, Héctor Mares Cossío, quien luego de la fuga desapareció y hasta la fecha no has rastros de él. Se considera que este funcionario permitió la entrada del arma y logró la copia de la llave. No hay una referencia oficial de que le pagaron para permitirles la facilidad de estar en el área de servicio médico y cerca de la salida.

Entonces, y a una hora que seguramente estaba prevista, llegaron dos camionetas tipo Van a la parte trasera de la penitenciaría. Bajaron hombres vestidos de negro y con ametralladoras. Dispararon a los custodios en la torre. El tiroteo fue la seal para que El Bolas y sus acompaantes salieran por la puerta de la cortina trasera, y subieron a las camionetas para así escaparse.

EL BOLAS EN SECUESTRO. Luis Alberto El Bolas Salazar Vega, sealado por el informante como asesino de Stanley, fue detenido en febrero de 2002 en Tijuana, bajo el cargo de participar en el secuestro del narcotraficante sinaloense José Velázquez Martínez.

Precisamente en ese ao se publicó que Salazar Vega “fue reclutado por un tal Arturo Villarreal”.

Entonces todavía no era muy conocido el ahora pistolero en jefe de los Arellano Félix. Saltó a la fama cuando encabezó el atraco al bar Ruben’s Hood, en Tijuana, el mes de enero de 2004, y ejecutaron al ex subprocurador General de Justicia estatal, Rogelio Delgado Neri.

Decidieron matarlo al no aceptar éste intervenir precisamente a favor de Luis Alberto Salazar Vega para liberarlo del penal La Mesa de Tijuana. Luego de ser ejecutado el funcionario se supo que mantenía relaciones con asociados al Cártel Arellano Félix. En 2003 fue detenido con casi cuarenta funcionarios y llevado a la Ciudad de México, bajo sospecha de estar relacionado con el narcotráfico. No se le pudo probar nada y por eso regresó a Tijuana, donde el procurador General de Justicia aceptó que retomara su puesto.

Cuando lo asesinaron, hacía apenas unos meses que había renunciado y en ese momento no tenía cargo oficial.

No hay una referencia de si en esa ocasión participó en la ejecución Feliciano o Rubén Quintero Madrid, El Rito. Pero sí existe la hipótesis no desmentida de que actuaron algunos de Los Zetas, debido a que era la época cuando Benjamín Arellano y Osiel Cárdenas Guillén tenían buenas relaciones en el penal La Palma.
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