Publicado el

ugg chestnut catástrofe en Yucatán hace 15 a

ugg sale outlet catástrofe en Yucatán hace 15 a

El domingo 22 de septiembre del 2002 tocó tierra el huracán “Isidoro”. A 15 aos de su paso por Yucatán, recordamos en una galería de fotos los estragos que el fenómeno natural causó en el Estado.

Con una trayectoria que se originó desde el 14 de septiembre en el Atlántico, el Huracán Isidoro alcanzó la categoría 3 en la escala de Saffir Simpson hacia su paso en la Península de Yucatán, a pesar de que su trayectoria se modificó en varias ocasiones, tocó tierra alrededor de las 5 de la tarde del 22 de septiembre, entró por la costa de Telchac y durante la madrugada del día siguiente se inmergió hacia el estado de Yucatán.

Alcanzó vientos de entre 185 y 225 km/h y durante su paso en la península se fue degradado a tormenta tropical. El fenómeno tardó en atravesar el Estado 36 horas y se mantuvo estacionado alrededor de cuatro horas en la entidad.

Causó pérdidas materiales económicas y ecológicas en el Estado debido a las inundaciones en los municipios de la costa que alcanzó un oleaje de hasta 4 metros y múltiples derrumbes incluso en la ciudad de Mérida, postes de luz tirados, estructuras fragmentadas y techos de lámina que volaron.

Como informó en su edición impresa el Diario de Yucatán, el huracán dejó 500 mil damnificados y más de 15 mil casas daadas en Yucatán, los servicios de agua potable y electricidad tardaron hasta dos semanas en restablecerse y se tomaron medidas preventivas para no desencadenar brotes de cólera y dengue. Los remanentes del huracán continuaron en el Estado con fuertes lloviznas.

El gobernador patricio Patrón Laviada declaró a Yucatán en estado de emergencia, se instalaron albergues en distintos puntos del Estado. Al día siguiente del paso del huracán, el presidente Vicente Fox Quesada acompaado de la primera dama Martha Sahagún, realizaron un recorrido por las zonas afectadas y en los albergues que cobijaron a cientos de damnificados.

Este 22 de septiembre se cumplen 15 aos de la llegada del huracán “Isidoro” a Yucatán el cual entró por la costa de Telchac con categoría 3 en la escala Saffir Simpson, vientos sostenidos de 177 kilómetros por hora y rachas que alcanzaron hasta los 220 kph.

Al día siguiente se desplazó a la zona más poblada y de mayor infraestructura industrial y comercial del Estado, dejando graves daos que superaron por mucho los causados en 1988 por “Gilberto”, el llamado “huracán del siglo”.

Sin celulares, tabletas, redes sociales, la sociedad pasó varios días de incertidumbre, de compras de pánico, falta de energía eléctrica y calles similares a un “bombardeo”, por la cantidad de cables, árboles, postes y demás objetos que cubrían las calles de la capital yucateca y municipios del interior.

Los recuerdos aún están presentes, para quienes vivieron y padecieron este fenómeno meteorológico, así lo demostraron a quienes entrevistamos para que nos compartieran su experiencia, personajes que en dicha ocasión vivieron de cerca e incluso prestaron sus servicios solidarios a riesgo de sus vidas, para ayudar a quienes fueron afectados.

Las anécdotas brotan de inmediato al preguntarles: Qué es lo primero que te viene a la mente al mencionar la palabra Isidoro?

José Silveira Salas. Bombero de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP)

Como departamento de bomberos cumplimos una importante función ante un fenómeno natural como lo fue Isidoro. Lo que escuchábamos en las noticias era que se trataba de un huracán grande y devastador.

Nos habíamos preparado para tener mucha destrucción, muchos incidentes, en ese entonces éramos Secretaría de Protección y Vialidad y por indicaciones del secretario todo el cuerpo de bomberos se acuarteló n distintas bases, por la magnitud del huracán que venía. A mí me enviaron a la base 3 en Ciudad Industrial.

En el transcurso de la noche, cuando ya empezaba lo fuerte de la lluvia, se escuchaban los diferentes servicios que la gente solicitaba. Por ejemplo, predios del primer cuadro de la ciudad que ya empezaban a colapsar, porque son predios antiguos. Teníamos postes y árboles caídos.

Hubo un momento en que el viento ya azotaba muy fuerte y el secretario ordenó que ya no saliera ningún vehículo más, porque ya estábamos en lo peor del huracán y las unidades se quedaron en las bases.

Solo se atendían los servicios relevantes, en Ciudad Industrial nos reportaron que se había derrumbado un predio y que había personas atrapadas, se autorizó la salida de un vehículo, era necesario atravesar un puente, y la fuerza del viento era tal que no nos dejaba avanzar cuando subíamos el puente, el viento empujaba la unidad hacia un costado del puente.

Logramos llegar al fraccionamiento Ciudad Industrial, con mucho trabajo porque estuvimos sorteando árboles, pasando sobre camellones, andando en zigzag hasta llegar al fraccionamiento indicado y vimos que un pretil había caído sobre unas personas, por fortuna no hubo lesiones mayores, había caído sobre dos personas que en ese momento estaban afuera de la casa observando el huracán.

Fue muy complicado salir y volver porque el viento ya estaba muy fuerte y ya había muchos árboles caídos y postes, muchos obstáculos y se quedaron muchos vehículos parados, sobre todo pipas que ya no pudieron seguir avanzando por estar bloqueado el camino.

Al día siguiente, con los primeros rayos del sol, verificamos nuestro sector, teníamos fábrica, bodegas, el viento había abierto portones, láminas, muchas veces tuvimos que entrar a colaborar con los vigilantes y afortunadamente no había lesionados, solo daos materiales.

Tras el huracán, procedimos a despejar de postes y árboles desde el puente de la CFE hasta lo que es el área del aeropuerto y de la ex Coca Cola.

Creo que lo más difícil que pasamos y que nos queda en la mente, fue el ruido del huracán, porque estábamos en una torre al lado del C4, y ahí escuchábamos como los tensores de electricidad zumbaban muy fuerte, el ruido era impresionante, estábamos en una explanada y era un ruido que no podíamos describir, pero sonaba raro y atemorizaba.

También fue muy difícil no tener comunicación con la familia, en esos momentos las comunicaciones se pierden, y en ese entonces no había como ahora, Facebook, internet, redes sociales, solo teníamos el teléfono convencional y si se caían los postes se perdía la comunicación.

A los cuatro días logré llegar a mi casa en Lindavista, afortunadamente todos estaban bien, asustados, pero bien, ya con toda la cultura que traíamos desde el huracán Gilberto, les dejé con agua, comida, lámparas, velas y todo lo necesario para afrontar el huracán.

Recuerdo que en ese entonces a mucha gente el huracán la agarró en la calle, porque pensaron que no iba a llegar. A muchos los agarraron fuera de circunstancias, no previeron que llegara con tanta fuerza, en cambio ahora no, la gente se prepara, se informa.

Por fortuna no hemos vuelto a tener otro huracán, ahora hay edificios más altos en el norte de la ciudad. Antes una casa la veías máximo de tres pisos, ahora vemos edificios de 70 y 80 metros. En esa época el Hyatt era el edificio más alto, mucha gente no creía en la destrucción que podrían ocasionar los huracanes.

A Jorge Alfredo Solís Torre, médico General y voluntario de la Cruz Roja, lo primero que le viene a la mente cuando recuerda el paso de Isidoro por a entidad yucateca es la palabra familia, ello por el conjunto de personas que trabajaron con él día.

En ese entonces (2002), Solís Torre esra coordinador Estatal de Desastres de la Cruz Roja y tenía la responsabilidad de sacar un operativo.
ugg chestnut catástrofe en Yucatán hace 15 a