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Tucci dio inicio a esta edición y, en sólo siete minutos, desplegó un mix más que amplio de estilos, épocas y texturas. La propuesta incluyó chicas college (sacos chanelianos de bouclé, minis tableadas, camisas con corbatas y medias 3/4), seguidas por cow girls (polleras folk, capris de jeans, suéteres con cuello de piel, ponchos con echarpe incorporado y faldas largas de taffeta tornasolada, con sombreros western y botas texanas). Como salido de Bonnie and Clyde, el look gángster, masculino, pero a la vez superfemenino: trajes de corderoy elastizado, chaquetas con hilos de lúrex, pantalones cigarettes. Más clásicos, los blazers rayados, príncipe de Gales o con vivos a contratono que se usan con pantalones ceidos, knickers y pescadores. No faltaron la jocketa con saco corto de piel, pantalones dentro de botas de montar y fusta en mano, ni la aviadora con campera bomber de gamuza y antiparras, lista para levantar vuelo.

Wanama no sólo incorporó la naturaleza a su colección, sino que también la llevó a la pasarela: las modelos pasaron alrededor de un bosque con ramas altas y flores secas. Divertida y relajada, la línea remite a los aos 30, 40, 50 y 70, pero sin llegar a los extremos. Ganan puntos los vestidos, las polleras floreadas con puntilla, los strapless rayados con tul asomando por el ruedo, cache coeurs, blazers entallados, musculosas con transparencias y las faldas de satén con gasa en rosa viejo y pastel, celeste, gris, lila, chocolate, manteca, esmeralda, salmón y blanco. No faltan pieles en chalecos, gorros cosacos, polainas, botas y orejeras, inpiradas en los deportes invernales, o en sacos cortos, estolas y capitas con lazos para un look retro, con glamour hollywoodense. Para ellos, chaquetas de corderoy, suéteres gruesos, buzos con dibujos de águilas, camperas. La misma propuesta, pero en versión petite, para chicos.

Los diseos de

Hush Puppies dejaron huella en una pasarela con alfombras, baúles y sillones antiguos. Acompaadas por bassets, las modelos se calzaron botas de gamuza con tiras y taco bajo, de caa fruncida y punta afilada, o de taco más ancho y combinadas con cuero en el talón y la puntera. Más formales, los zapatos altos con moo en el empeine que se contraponen a las zapatillas sin cordones o con cierres de velcro. Colores? Negro, café, caramelo, camel, bordó, rosa viejo y malva. Para caminar sin parar, botas de microfibra gamuzada con piel, inspiradas en las australianas UGG que popularizó Sarah Jessica Parker en Sex the City, en turquesa y colorado o más tranquilos como camel, visón, rosa viejo y crudo. Para hombres, mocasines y zapatos con y sin cordones, puntillados o más retro en cueros soft o gamuza.

MIERCOLES. Un día de accesorios y ropa para el tiempo libre para completar looks de tendencia romántica y urbana. Abrió el deporte, con

Class Life, en ambiente que imitaba una vieja usina con la estructura de columnas en construcción, mucha luz y Capri, en plan DJ, con música a todo lo que da. Lo último de Class Life Sport , la superposición de prendas (remeras, musculosas, soleros, medias largas y polainas), y los complementos como cuellos polera que cubren hasta los hombros, muequeras en todo el antebrazo. Todo tejido en los colores de moda: marrón, violeta y el rosa, que sigue. Conjuntos prácticos en telas tecnológicas: suplex teflón y suplex gamuzado, por ejemplo.

Después, muuu. clásicos cortes de cuero de vaca estampados con la nueva gráfica de

Skin (flores en tonos de marrón y uva) tapizaban el piso. Por allí pasó la etiqueta con una línea de ropa más amplia y sus zapatos y carteras. Todo, en cuero de vaca con terminaciones o combinaciones en conejo, zorro y oveja con pelo. Se destacan camperas entalladas y cortas, y los tapados 3/4 en napa con procesos de gastado en tonos de violeta. Además, abrigos de piel con el pelo hacia adentro y el cuero natural hacia afuera; reversible, para el día o la noche. Carteras con frunces, recortes, hebillas, argollas y remaches, en cueros brillosos y opacos. En zapatos, la punta redonda tiende a desplazar a las afiladas.

Romántico y retro, aos 50, 60 y 70, el invierno de

Sibyl Vane y sus zapatos. Adhiere a la vuelta de la punta redonda, en convivencia con la afilada y la cuadrada. De los aos 70, botas arrugadas y caídas. Presenta mucho cuero estampado en leopardo, gamuza y liso, en ciruela, chocolate y madera. Prefiere los tacos bajos de 2 a 4 cm y los chatos, aunque incluye altos (de 7 cm más o menos). Tamaos, para todas: desde las superchicas, para llevar nada más que lo justo y necesario, hasta los bolsos o bolsones, ideales para las madres que cargan todo.

JUEVES. La colección de

María Vazquez animó la tarde, con una propuesta amplia: no faltaron estampados originales para jeans, faldas y tapados 7/8 ni detalles bordados (en plata, cobre y oro) para vestidos y remeras. En un look que mezcla estilos y texturas, calzas de algodón se combinan con remeras de chiffon y botas arrugadas, mientras que vestidos de gasa con cuellos y espaldas drapeadas se asocian con sacos de lana o abrigos de cuero bien informales. En estampados, las flores llegan a faldas y pantalones de corderoy, los cuadros a chalecos y sacos, y el animal print gana abrigos. Todo, en verde, chocolate, amarillo, uva y lila. Para despedirse, una pasarela familiar (con abuelas y vecinas, incluidas). La escenografía no desentonó con los diseos románticos de la colección: encajes, puntillas y cintas de raso y terciopelo para realzar blusas, faldas y vestidos en una propuesta que se alejó poco y nada de los tonos pastel y estampó faldas con flores y pantalones con cuadros. El look hípico, presente en pantalones holgados, botas de montar, sacos entallados y capas; en tanto, cazadoras reversibles y sacos de corderoy le dan a la propuesta un touch leador.

Ultimo desfile de la noche, el de

Jazmín Chebar y su silueta, que muestra más de un plano (superpone prendas de diferentes largos y texturas) en una colección enriquecida por los detalles: bordados y brillos realzan trajes, faldas de gasa y diseos de punto, mientras que recortes de piel refuerzan el look invernal de tapados en cuero y pao. La piel también da forma a sacos cortos y maanitas, la pana a blazers entallados, la lana teje suéteres de cuello volcado y el chiffon aparece en vestidos con varias capas de volados, para estar arreglada día y noche. Todo, en tonos cálidos (lila, fucsia, lavanda y crudo).

VIERNES. Con jazz y un haz de luz comenzó la función de

Laura Driz, con una colección que presentó por segunda vez, después de Fashion Buenos Aires. En tonos verdes y marrones, vestidos que siguen las líneas del cuerpo, con hombros altivos y cinturas marcadas, pantalones abotonados en las pantorrillas y tapados con botones enormes.

Después llegó el turno de

Vitamina, con asistencia completa, incluidas Catarina Spinetta, Marcela Tinayre y Juanita Viale que, siempre bajo los flashes, tuvo que esconderse en el backstage. Como un juego de sombras chinas, varias modelos se vistieron a trasluz antes de salir a la pasarela. La sastrería clásica y no tanto, en tweed, corderoy y terciopelo, con sacos cortos y entallados. También, como manda la tendencia, piel en tapados, cuellitos y maanitas. Para la noche, polleras en distintos cortes, desestructuradas, con vuelo adelante o hacia el costado y, además, remeras con estampados florales. El cuero, un plato fuerte, en bordó, violeta o negro, dio forma a camperas, polleras y sacos. Al cierre, la clásica campera negra de cuero, pero con un volado que tapa los ojales, para usar con jeans y botas, como lo hizo Deborah de Corral con actitud rocker y rulos al viento.

María Cher, en medio de un bosque troquelado en la gama de los marrones, con dos aves enfrentadas con las alas desplegadas. Las mismas alas que sirvieron para estampar quimonos, blusas, sacos y camperas. Sigue con sus babuchas de modal, pero esta temporada suma versiones rayadas. Todo para combinar con tops con transparencia negra, u otros en los que se cruzan tiras por el cuello; suéteres con lúrex ajustados a la cadera. Y el toque más cálido, para un invierno teido de pastel y chocolate, un toque de naranja y mil rayas en suéteres de lana.